Autoayuda

La vuelta a la rutina

Tras las fiestas volvemos a la rutina.

La magia parece irse y lo ordinario se adueña de nuestra vida. La intensidad emocional decae y las obligaciones empañan nuestra capacidad de disfrutar. Poco a poco el estrés nos inunda, la insatisfacción se hace presente, la exigencia toma el mando y casi sin darnos cuenta el automatismo regresa  y nos somete.

Sin embargo es posible mantener la ilusión, el entusiasmo y las ganas de celebrar. Es posible convertir lo cotidiano en algo extraordinario, mirar con ojos diferentes aquello que nos rodea y darle valor a cualquier cosa que hagamos. Parar unos minutos al día, para respirar y sentir nuestro cuerpo nos ayudará a seguir conectados.

Los pequeños detalles a veces son los más importantes, pero es preciso estar atentos a ellos, no perderlos de vista. Cada día es un regalo y con frecuencia se nos olvida. Tenemos que recordarlo a cada instante, buscar en cada uno de ellos aquello que nos hace un poco más felices y por supuesto tratar de generarlo.

Disfruta del contacto de una caricia, de una charla con un amigo, de una puesta de sol, del baile de una mariposa, del olor de una flor… Celebra la maravilla de la vida.

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