Detente, respira y fluye

En mi libro Fluir con la vida incluyo una serie de ejercicios prácticos para que puedas experimentar tu propio proceso de crecimiento personal. Te invito a realizar algunos de ellos para que alcances un mayor estado de relajación, felicidad y éxito.

¡Comienza ya!

Ejercicio 1. Observar la respiración

Durante cinco o diez minutos al día párate, busca un espacio tranquilo donde nadie te moleste, siéntate cómodamente aunque con la espalda recta, cierra los ojos y observa tu respiración, simplemente siente cómo se llena de aire tu cuerpo, a qué zonas llega este aire y a qué zonas no llega, observa las sensaciones que experimentas, si tienes calor o frío, si hay alguna zona tensa o contraída, ábrete a sentir lo que haya en tu cuerpo sin forzarte en nada. Cuando termines abre los ojos. Al terminar anota todo lo que has sentido y observado.

 

Ejercicio 2. Profundizando en la respiración

Busca un espacio tranquilo donde te puedas relajar durante quince minutos, siéntate en una postura cómoda manteniendo la espalda recta, cierra los ojos, pon una mano sobre tu vientre y otra sobre tu abdomen, inspira profundamente por las fosas nasales llenando de aire primero tu vientre, después tu abdomen y por último tu pecho, observa con tus manos cómo estas zonas se van hinchando, y suelta el aire, también por la nariz, en el mismo orden, vacía primero el vientre, luego el abdomen y después el pecho, intenta que la expiración sea un poco más larga que la inspiración, puedes ayudarte al principio contando 6 al tomar aire y 10 al soltar, más adelante podrás ir prolongándolo, aunque todo ello debes realizarlo sin forzarte. Imagina que al soltar el aire salen todas tus tensiones, miedos y preocupaciones, después de estar un par de minutos realizando estas respiraciones profundas deja de controlar tu respiración y tan solo obsérvala, como en el primer ejercicio que ya sabes hacer, hasta que completes los quince minutos, estando siempre atento a tus sensaciones. Cuando termines abre los ojos despacio, y anota todo lo que hayas observado.

Los ejercicios propuestos te ayudarán a bajar a tu cuerpo, a no estar tanto en tu mente, a observar detenidamente qué estás sintiendo, qué zonas tienes contraídas, para que te vayas dando cuenta de cuándo te contraes y en qué situaciones, algunas de ellas podrás evitarlas. También con la respiración profunda notarás que te relajas más fácilmente, profundizas en tus sensaciones, y tu mente se calma.

Recuerda que el cuerpo siempre está en el presente y la mente en el futuro o en el pasado; nuestros pensamientos nos alejan del ahora, por ello la única forma de que la mente deje de proyectarse en el tiempo es tenerla ocupada prestando atención al cuerpo, entonces la mente se calla, los pensamientos se detienen, y la vida se despliega, explosiona con toda su belleza.

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